El miedo a la soledad y una droga, el amor: Dependencia emocional.

11 noviembre, 2015/ 0 0

dependencia emocional pareja

 EL MIEDO A LA SOLEDAD Y UNA DROGA, EL AMOR:

Dependencia emocional

 

No sé qué haría sin Pablo. Sé que le debo dejar porque no me conviene, pero no me imagino la vida sin él. – Pensó Ana mientras miraba el móvil para comprobar que Pablo no le hubiera mandado un whatsapp.


Hace meses que Ana no queda con sus amigas por estar con su novio.  Éstas, se dan cuenta de la situación e intentan hablar con ella para que retome la relación, pero Ana niega que tenga un problema y no admite ninguna crítica.

Se ha convertido en una persona sumisa, con baja autoestima, capaz de pensar en su pareja antes que en ella misma. Su identidad va unida a dos personas, la de ella y la de su novio.  Nuestra protagonista cree que es normal compartir absolutamente todo con la otra persona. Ana no quiere encontrarse con la soledad, sabe que ésta no es buena amiga y le hace sentir mal. Por este motivo, necesita estar constantemente pendiente de su novio, sin importarle el sometimiento con tal de obtener el cariño que necesita.

Es cierto que, cada vez, hay más casos de este estilo, en los que una persona necesita de la otra, como si de una droga se tratase. Metafóricamente hablando, lo podríamos asemejar a la entrada de un túnel sin salida. Un túnel oscuro, en el que no hay luz, y vives aterrorizado por lo que te pueda pasar sin él o ella. Los pensamientos automáticos invaden tu cabeza, viviendo intensamente cada una de las emociones, pero no las quieres vivir sólo tú, sino que necesitas vivirlas y sentir cada una de las emociones con la otra persona. Éstas te pertenecen a ti, déjalas que hagan su función en ti, únicamente en ti.

Buscas la salida,  pero no la ves. Tienes la esperanza de que la encontrarás porque, por suerte o por desgracia, tenemos un mecanismo de defensa, llamado autoengaño, que protege al organismo ante posibles peligros. Se trata de un camino lleno de miedos, de sufrimiento, viviendo con la angustia de pensar que no puedes estar sola o solo. Esa persona se siente ahogada, y necesita del oxigeno de su pareja.

Hablando de la dependencia no podemos olvidar que existen matizaciones. No se debe patologizarla siempre dándole connotaciones negativas, ya que se trata de un componente normal y saludable en la vida de las personas. Teniendo en cuenta que todo extremo es innsano, podemos atribuir la dependencia como problema cuando se trata de un exceso. Sin embargo, es difícil distinguir el límite entre lo patológico y lo saludable, al tratarse de una cuestión intangible.


Detrás de un “te quiero”, se esconde un “te necesito”.


Cuando nos encontramos con una persona con este perfil en Psicoterapia, lo más importante y lo primero, es que ésta sea consciente de lo que hay detrás de su sufrimiento. De esta forma, comenzará a dar el primer paso a un nuevo camino, en el que la meta será conseguir que disfrute no sólo de la soledad sino también de la compañía de otras personas, valorándose y sabiendo que nadie va a quererle más que ella misma. Por lo que tendrá que empezar primero, por saber quererse a sí misma para después, saber querer al resto.

En el momento en que uno piensa que no puede vivir sin alguien, significará realmente que no puede vivir con él.

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