
Psicología infantil y adolescentes
Un espacio seguro para comprender lo que ocurre, dar sentido a lo que ellos sienten y acompañarles a desarrollar su inteligencia emocional.
SOBRE LA TERAPIA CON NIÑOS Y ADOLESCENTES
Así acompañamos a los niños en terapia
En la infancia y adolescencia, el malestar no siempre se expresa de forma directa. A veces aparece en forma de cambios de conducta, irritabilidad, miedos, inseguridad, bloqueo, dificultad para gestionar emociones, problemas en el vínculo o situaciones que el niño o adolescente todavía no sabe explicar con palabras.
Por eso, el acompañamiento terapéutico en estas etapas necesita adaptarse a su mundo interno, a su momento evolutivo y a su forma particular de expresarse.
En sesión, utilizamos recursos como el juego proyectivo, el dibujo, el lenguaje simbólico, las metáforas, la expresión emocional y otras herramientas adaptadas a cada edad, que permiten acceder de forma respetuosa a lo que el niño o adolescente está viviendo.
La terapia se convierte así en un espacio seguro donde poder comprender lo que ocurre, dar sentido a lo que sienten y acompañarles a desarrollar más recursos emocionales, seguridad interna y bienestar.
El trabajo también se acompaña en coordinación con la familia, porque muchas veces ayudar a un niño implica también comprender mejor el sistema en el que está creciendo.

Lo que abordamos en consulta
Situaciones habituales con las que nos llegan niños, adolescentes y sus familias. Cada caso tiene su forma de trabajarse, aquí te cuento la nuestra.
Depresión y otros trastornos del ánimo
Cuando observáis tristeza mantenida, irritabilidad, aislamiento, pérdida de interés o cambios emocionales y conductuales que os preocupan.
¿Cuándo puede ser momento de pedir ayuda?
Trabajamos creando un espacio seguro donde el menor pueda expresarse, sentirse comprendido y empezar a poner forma a lo que le ocurre. El acompañamiento a la familia también forma parte importante del proceso. A través de estos recursos, vamos ayudando al niño o adolescente a dar forma a lo que siente, a comprender mejor lo que le pasa y a ir desarrollando poco a poco más recursos emocionales, seguridad interna y capacidad para expresarse. En adolescentes, además del trabajo emocional, también damos mucho espacio a la conversación, la reflexión y la construcción de un vínculo terapéutico basado en la confianza, el respeto y la comprensión. Para nosotras es muy importante que tanto el niño como el adolescente sientan que la terapia no es un lugar donde se les juzga o corrige, sino un espacio donde pueden sentirse vistos, entendidos y acompañados de verdad.
¿Cómo trabajamos este tema?
¿Qué es?
En niños y adolescentes el malestar emocional no siempre se muestra como tristeza. A veces aparece como irritabilidad, apatía, aislamiento, sensibilidad, cambios en el sueño o falta de motivación.
A menores y familias que sienten que algo emocionalmente no está bien y necesitan comprender qué está ocurriendo.
¿A quién va dirigido?
Trastornos de ansiedad
Problemas de aprendizaje
Trastornos generales del desarrollo (autismo, Asperger, etc.)
Acoso escolar (bullying)
Fobias
Trastornos del control de los impulsos
TDAH

"La terapia se convierte así en un espacio seguro donde poder comprender lo que ocurre, dar sentido a lo que sienten y acompañarles a desarrollar más recursos emocionales, seguridad interna y bienestar."
ACOMPAÑAMIENTO FAMILIAR
Cuando acompañamos a un niño, también acompañamos a su familia
Ayudar a un niño o adolescente implica también comprender mejor el sistema en el que está creciendo. Por eso, en paralelo al proceso individual del menor, mantengo coordinación con la familia para que el trabajo también se sostenga desde casa.
Para mí es muy importante que el menor sienta que la terapia no es un lugar donde se le juzga o corrige, sino un espacio donde puede sentirse visto, entendido y acompañado de verdad.

¿Hablamos?
Cuéntame qué te preocupa y te respondo yo personalmente.