Ansiedad
Terapia emocional anti-coronavirus
¿Cómo nos afecta el estado de alarma por el coronavirus a nivel emocional? Algunas claves para aceptar la situación.

Silvia González

¿Cómo nos afecta el estado de alarma por el coronavirus a nivel emocional?
Estamos ante una situación de estado de alarma que, como bien indica la palabra, nos genera alarma, ansiedad, estado de alerta e incertidumbre. Debemos conectar con nuestras emociones para canalizarlas de la mejor forma posible. Aquí van algunas claves.
Duelo: pérdida de libertad
Trata de observar lo que está pasando no solo como una pérdida de libertad, sino como una elección: eliges quedarte en casa por tu propio bien y el de los demás. Eso no significa que no puedas sentirte triste, ansioso o impotente; de hecho, debes sentirlo, pero desde la aceptación y desde el punto de vista más saludable.
Para ello será muy importante que te concentres en lo que sí puedes hacer, en lo que sí tienes, en lo que sí te gusta, y que agradezcas lo bueno que también está ocurriendo (la solidaridad de los demás, la implicación de los sanitarios) o incluso cómo esto nos ha unido en los propios vecindarios.
En el momento en que te dices "sí", estás diciéndole "sí" a la aceptación y a tu momento presente. No te gusta lo que ves, claro, pero lo aceptas, con todo. Y cuando digo "todo" me refiero a lo bueno y lo malo; sobre todo, aceptar lo malo o desagradable.
Aceptación
Acepto lo que ocurre y lo que siento.
Así está bien, tal y como están las cosas en mi "hoy".
Dejo estar lo que siento y lo dejo ir…
Quiero paz, y la siento cuando acepto lo agradable y lo desagradable que traen mis días.
Quieres paz, pues date paz y busca sentirla. Busca los "sí" y los encontrarás en tu vida. Así es como generas en tu organismo la energía positiva necesaria para la aceptación y para avanzar en el proceso. Sin embargo, cuando nos obcecamos en la frustración elegimos el camino del sufrimiento, donde únicamente obtenemos "no": lo que no nos gusta, lo que nos hace sufrir, lo que no podemos hacer o lo que hemos perdido. Quien quiere paz no lucha en una guerra. Así que no generes más guerra sintiendo que luchas contra la situación, porque te producirás más energía negativa y esta se expandirá.
Eres lo que piensas.
Para quien tiene pensamiento obsesivo ("y si…") o hipocondría
No te focalices en el contenido de lo que dice tu pensamiento negativo. Tienes que saber que mucho de ese contenido está distorsionado y es irracional. El pensamiento obsesivo aparece por la necesidad de tenerlo todo controlado. Crees que si te anticipas a eso malo que pueda suceder (pensamiento típico de la ansiedad) y estableces un plan A y un plan B, estarás más tranquilo porque lo controlas. Sin embargo, no es así, porque sufres más por lo que imaginas que por lo que realmente pasa. Son los famosos "y si…".
Digamos que te centras en el futuro; como este no lo podemos controlar, tu manera de protegerte es adelantarte a los acontecimientos, poniéndote en lo peor. De esta manera, te generas más ansiedad al pensar y visualizar ese dramático escenario. Realmente no controlas: te descontrolas más.
No te centres en el contenido, sino en ser consciente de que es un pensamiento obsesivo y recurrente. Hazte cargo de lo que realmente lo empuja, es decir, la ansiedad.
Medita.
Haz yoga.
Haz deporte.
Haz cosas que te gusten y disfrutes.
Ríete, saca el sentido del humor.
Concéntrate únicamente en lo que ocurre en el momento presente.
El futuro no existe. Únicamente existe lo que está sucediendo ahora mismo y, con ello, lo que sientes ahora mismo. Así que abre los ojos y observa tus "sí" del aquí y ahora. Relativiza aquello que piensas que es irracional. Una vez lo has racionalizado de forma saludable, pon un límite y distrae a tu pensamiento con actividades que te hagan sentir bien.
Para quien siente que "la casa le come"
No tiene por qué "comerte la casa", siempre y cuando elijas que no pase. Trabaja la adaptación a esta nueva situación y hazla tuya. Transforma las cosas que puedes disfrutar en la calle en esos mismos momentos, pero en otro lugar: en casa.
Tómate esas cañas de los viernes con tus amigos por videollamada.
¿Necesitas descargar la tensión? ¿Ibas a correr? Acelera el corazón y haz deporte en casa.
Aprende a descansar, a saber estar. Observa la inquietud y déjala ir. Seguramente seas inquieto y necesites descargar la tensión: obsérvala, no hagas dos cosas a la vez y actúa con tranquilidad.
Pon música y baila. Canta.
Aprende que ese silencio también es calma.
Socializa y haz videollamadas con tu gente.
Ilusíonate por algo que puedas hacer ahora mismo.
No busques excusas. Toca cuidarte y encargarte de ti mismo. No te autosabotees.
Vístete. Escribe en una hoja lo que quieres que pase hoy. Ten una rutina, unos horarios: así sentirás que controlas tu día. Eres el único responsable de que ocurra o no.
Recuerda: esto que sucede es justo lo que necesitabas para encargarte más de ti mismo. La pereza forma parte de la actitud negativa. Eres dueño de tus pensamientos.
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