Relaciones de pareja

El bien y el mal querer(se) en la pareja

Dependencia emocional, apegos, mal querer y bien quererse a uno mismo y en la pareja.

Silvia González

Podría decir que el "bien quererse" tiene que estar presente en cada una de nuestras actitudes y comportamientos. El saber poner límites, a uno mismo y a los demás, en el momento en que vemos que nos estamos "perdiendo" o, mejor dicho, desprotegiendo, influye directamente en la seguridad y la admiración. De esta forma, sentimos que estamos donde tenemos que estar, comprendiendo lo que nos sucede y eligiendo cómo actuar, porque nos respetamos y nos hacemos respetar. Queremos lo mejor para nosotros.

Apegarse es depender

Cuando somos adultos, cualquier tipo de apego hacia algo o alguien es sinónimo de dependencia:

  • Apego al tabaco: dependencia del placer que genera.

  • Apego al trabajo: dependencia del valor que uno se da a sí mismo a través del trabajo, de la necesidad de lograr objetivos.

  • Apego en la pareja: dependencia de la seguridad que genera la pareja a nivel personal.

¿Qué sucede cuando nos apegamos en la pareja? "No puedo vivir sin ti"

Las dependencias emocionales atan, aprisionan y esclavizan. El temor a perder a esa persona genera tal inseguridad que alimenta la dependencia. Las dependencias emocionales son una adicción al amor, al afecto, a la seguridad… Pero ¿es eso amor? Aprende a vivir contigo mismo sin depender de nada ni de nadie: tu fuente de seguridad debe generarse en ti.

Si no puedes vivir sin esa persona, no puedes vivir contigo. Aprende a quererte. Ahí sí: estás preparado para quererte bien y querer bien.

La abstinencia es un sufrimiento útil para llegar al desapego y empezar a quererte y a saber querer bien.

No estar donde no te quieren o te hacen daño

Es normal pasarlo mal cuando sientes que no te tienen en cuenta o que no te quieren del mismo modo, pero eso no significa que debas dejarte llevar por la curiosidad morbosa y hacerte ruido mental pensando obsesivamente "¿por qué?, ¿dónde?, ¿cuándo?, ¿qué he hecho mal?". Creemos que necesitamos todo tipo de información para protegernos, pero la mayoría de las veces nos autosaboteamos con pensamientos intrusivos que nos dañan. Si te das cuenta de que no eres bienvenido, al menos no del mismo modo, haz las maletas. "No merece estar conmigo quien no me quiera." Así es como uno también se quiere.

No mendigues amor ni atención a quien no tiene tiempo para ti

Cuando la balanza está desequilibrada, la relación puede convertirse en un "perder-ganar", y la persona que siente esa falta ocupa un lugar más inseguro. Desde ese momento es vital ser conscientes de la realidad y de las necesidades de cada uno. Así existirá una buena comunicación, en la que la persona pone las cartas sobre la mesa porque se valora y es consciente de que merece ser valorada, sentirse importante y presente.

No hay apego sin miedo a perderlo

El factor común del pánico es que la fuente de apego se acabe o desaparezca. Es un miedo irracional, teniendo en cuenta que se considera el objeto de deseo como imprescindible para la vida, por lo que no tenerlo sería "el fin" para esas personas. La balanza del dar y recibir debe estar equilibrada.

Espera todo de ti. Si tú das, no esperes que el otro también te dé

Siempre que decidas hacer algo, que sea porque verdaderamente quieres y porque te nace. Por lo tanto, no debes esperar que la otra persona lo haga también por ti. Aunque te gustaría que lo hiciera, asume que cada persona es diferente: piensa, siente y actúa de forma distinta a como lo haces tú. Ni tu forma de ser es la mejor ni la suya. Eres responsable de tus decisiones, así que no reproches algo que decidiste hacer tú. Si esperabas que hiciera lo mismo contigo, no es problema suyo, sino tuyo, por esperarlo.

No es decir, es hacer

Una persona quiere bien cuando sabe que puede vivir sin ti, pero prefiere estar contigo. Sabe que estaría bien aunque no te tuviera, pero elige y prefiere estar contigo: se acerca a ti, te aprecia, te dedica tiempo y pensamientos.

Las personas que saben quererse bien y querer a los demás se expresan a través de los verbos preferir, amar y elegir, no desde el tener, poseer, querer y necesitar.

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