Ansiedad

¿Eres de los que necesita tenerlo todo controlado?

El futuro, el pensamiento obsesivo y la ansiedad van de la mano para que lo tengas todo controlado. Pero… ¿y si no es posible? Pautas.

Silvia González

¿Por qué necesitamos sentir que lo tenemos todo controlado?

Buscar el control en las diferentes áreas de nuestra vida sería algo así como buscar la perfección o la "ansiada felicidad". A estas personas les cuesta gestionar y toparse con emociones desagradables como la frustración, la tristeza, la rabia… y la ansiedad que conllevan. Por eso, su modus operandi suele ser anticiparse a cualquier tipo de descontrol o amenaza que pueda aparecer: temen angustiarse y sentir que un descontrol les desestabiliza emocionalmente.

¿Qué les sucede en su interior a esas personas que se sienten tan incómodas ante cierto descontrol?

Alimentan a la ansiedad a través del pensamiento

Suelen ser personas que necesitan saber que todo va bien, o que incluso todo irá bien; por eso tratan de controlar el futuro a través del pensamiento. "¿Y si no me llaman del trabajo?", "¿y si me dice que…?", "¿y si no funciona?". Se ponen en la peor situación para tener controlado lo que puede pasar, lo que todavía no ha pasado ni tiene por qué pasar.

No somos nada prácticos con el pensamiento. Le damos demasiada importancia a todo lo que nos pasa por la cabeza. Hay días en los que tenemos que ser más prácticos y buscar la solución más rápida y factible si no queremos buclear.

Estas personas suelen:

  • Pensar desde el futuro. Viven el mañana y no el aquí y ahora, el presente.

  • Analizar tanto el problema que se les hace "más bola". Se retroalimentan. Se ocupan en su presente de que todo esté controlado en su futuro y no se dan cuenta de que ellos mismos acaban entorpeciendo su propio presente.

  • Percibir las cosas como "todo o nada", "blanco o negro". Les cuesta relativizar y flexibilizar el pensamiento. Perciben el mundo con unas gafas distorsionadas en las que no hay escala de grises.

  • Necesitar controlarlo todo para evitar sufrir tanto en el presente como en el futuro. Como les cuesta aceptar las emociones desagradables, optan por evitar sufrir o hacer las cosas mal; por eso son muy perfeccionistas y autoexigentes. Por ejemplo, una persona que prefiere hacer las tareas ella misma porque sabe que las hará a tiempo y bien: así evita problemas, controla la situación dependiendo solo de ella y se queda tranquila.

Claves

  • Entender y aceptar las emociones, las que vengan; dejarlas venir. Saber qué función tiene cada una, tanto las agradables como las desagradables, ya que nos ayudan a sobrevivir.

  • Saber vivir el presente desde el presente, el aquí y ahora, asumiendo cada circunstancia o experiencia negativa desde la aceptación y sintiéndonos proactivos, buscando la mejor solución para nuestro momento presente.

  • Entender que no podemos controlarlo todo y que la vida es un continuo de subidas y bajadas de las que aprendemos y tratamos de estabilizarnos momento a momento.

  • Cuanto más amable seas con cada emoción que te venga, antes se irá.

  • Cuanto más intentes rechazar o luchar con ese problema, ansiedad o miedo, más aumentarás su intensidad.

  • Es necesario cambiar el patrón de pensamiento distorsionado que se ha tenido hasta ahora.

A veces esperamos a que llegue el momento, pero no llega, porque queremos que esté todo controlado para lanzarnos. Y no llega, claro que no llega: nunca va a ser el momento perfecto. Mientras tanto, la vida pasa, sin que esta sepa que sus días se están gastando con los "por si acaso" y la actitud "segurola". Uno se agarra al autoengaño, se sobreprotege por miedo a lo que vendrá y prefiere no actuar y que todo se quede como está. Nunca sabrás qué traerá el devenir, pero venga lo que venga, la vida te da la oportunidad de armarte de recursos y aprender de ti.

Así que mejor aprovecha el momento, y aprovecharás la vida.

Ansiedad