Psicología infantil

El deporte: clave para el desarrollo del niño

El deporte es una de las claves del desarrollo infantil: fomenta el respeto y la humildad y fortalece la autoestima y las habilidades sociales.

Silvia González

Razones por las que tu hijo debería practicar algún deporte

  • Aprenden a tolerar la frustración. Cuando las cosas no les salen como esperaban, aparece esa emoción de rabia que en este caso se llama frustración. Deben sentirla para aprender a gestionarla y aceptarla. Aprenden a saber perder, con actitud para seguir esforzándose a base de practicar. Los padres deberán enseñarles a tener un diálogo interno constructivo, con el que no se maltraten ("soy un inútil, hemos perdido por mi culpa").

  • Aprenden a manejar mejor los impulsos y mejoran su autocontrol. En el juego existen unas normas, unos límites que deben cumplir, igual que en el día a día. Se dan cuenta de que no pueden hacer lo que quieren y aprenden a controlarse y a coordinarse con el equipo, sabiendo que no juegan solos.

  • Aprenden a respetar y a ser humildes. El respeto en el juego es tan importante como la humildad. Aprenden a ganar y a perder teniendo cierta consideración con el bando contrario. No es cuestión de alardear del triunfo, sino de sentirse merecedor de él respetando al equipo perdedor.

  • Duermen mejor y ganan fuerza, flexibilidad y agilidad. A más actividad, más cansados y mejor dormirán. Además, el deporte les ayuda a potenciar la memoria y la atención.

  • Influye en la autoestima y en el sentimiento de pertenencia a un grupo. Sentirse parte de un grupo (familia, equipo, amigos) favorece la autoestima. Además, se perciben mejor a sí mismos al sentir el refuerzo positivo del entrenador y de su entorno, viendo lo mucho que van mejorando (siempre hay mejorías, aunque no se les dé tan bien).

  • Aprenden a relacionarse mejor, aceptando los límites de cada uno. Un niño puede darse cuenta de que no es muy habilidoso en los deportes pero sí con la música: es otra forma de aceptarse con sus debilidades y fortalezas. Comprenden que cada uno es como es y va a su ritmo de aprendizaje, y por eso aprenden a apoyarse y ayudarse entre ellos. El deporte suele ser uno de los mejores hilos conductores para las primeras amistades.

  • Aprenden que el esfuerzo y el entrenamiento son el primer paso para conseguir resultados. Es un contexto fabuloso para que aprendan a organizarse y a activar su voluntad. También aprenderán que se le puede dar la vuelta, a base de esfuerzo e inteligencia, a muchos proyectos que no empiezan bien: un gol o una mala salida no implican la derrota final, solo que será un poco más difícil de conseguir, pero no imposible.

  • Siguen una disciplina y un compromiso. La práctica reglada de un deporte exige una disciplina: hay un momento para cambiarse, otro para calentar, otro para la preparación mental, otro para competir, otro para gestionar la victoria y la derrota. De fondo hay un compromiso al que el pequeño tiene que responder.

  • Trabajan la atención sostenida y la corteza prefrontal. El deporte trabaja la atención sostenida (centrada en un estímulo durante un tiempo) y la corteza prefrontal, en pleno desarrollo en los niños, que se encarga de planificar acciones y estrategias y de tomar decisiones.

Gracias al deporte conseguirán un desarrollo personal y psicológico más sano. Y, además, esto no se aplica solo al plano deportivo, sino que se generaliza a todos los aspectos de su vida.

La gloria es ser feliz. La gloria no es ganar aquí o allí. La gloria es disfrutar practicando, disfrutar cada día, disfrutar trabajando duro, intentando ser mejor jugador que antes. — Rafael Nadal

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