Inteligencia Emocional

"Vuela" sobre las personas tóxicas

Personas tóxicas: ¿cómo hacerles frente y evitar que nos afecten?

Silvia González

Lidiar con personas tóxicas puede ser inevitable en determinados contextos, pero eso no significa que no podamos controlar la forma en que nos afectan.

No es nada fácil hacer frente a una persona que constantemente te hace ver que está por encima de ti; que, aunque ignores la situación como modo de protegerte, sigue abriendo la herida, yendo a ese punto que sabe que tanto te duele. Este perfil de personas puede conseguir incluso que acabes creyéndote que estás por debajo del resto, hiriendo tu autoestima profundamente.

¿Qué puedo hacer?

1. Analiza la situación. Piensa sobre lo que está sucediendo. La persona que está siendo agresiva contigo, que te hace esas críticas… ¿crees que son constructivas pero la forma de comunicarlas no es la adecuada? Si es así, sé asertivo y exprésale que quizás tenga razón en lo que dice, pero que diciéndolo de forma tan brusca te duele.

2. ¿Son críticas dañinas con el fin de hacer daño? A veces, nuestra parte inconsciente no es capaz de reconocer una realidad, y la forma de protegerse es "no querer ver" y negar las emociones; sin embargo, estas salen a la luz a través de ciertos comportamientos. Analiza cuáles pueden ser las causas por las que esa persona actúa así. Ten en cuenta que es una interpretación, que puede coincidir o no con la realidad, pero que nos ayuda a entender sus emociones. Así conseguirás que sus palabras te afecten menos, gracias a tu empatía e inteligencia emocional.

3. Aléjate, distánciate —al menos emocionalmente— de las personas que te restan en estos momentos. Si es inevitable cierto contacto, separarte emocionalmente hará que gestiones mejor la situación, sientas que estás poniendo límites y empieces a respetarte a ti mismo.

No debemos tener miedo de "sacar la basura".

Deberíamos deshacernos de lo que no sirve, de lo que nos puede enfermar o de lo que nos disgusta. Poner límites a las cosas, sean desagradables o agradables, nos hace sentir que "hacemos lo que debemos hacer", y eso nos genera seguridad y confianza. Dejarse llevar sin ningún freno puede hacer que "te descarriles", sin ningún tipo de control y, como era de esperar, haciéndote daño. Es decir, no normalices lo anormal, no te acostumbres a tolerar actitudes agresivas hacia ti.

Los límites con estas personas pasivo-agresivas o agresivas deben ser claros, y probablemente no lleguen a entenderlos, por su propio ego y su falta de autocrítica; pero eso ya no es nuestra responsabilidad. Somos responsables de nuestros comportamientos y, en cierta manera, tenemos el poder de cambiar el modo en que nos afectan las actitudes de los demás. Por eso, no caigas en su juego, en su batalla: es hora de que empieces a sanar todas esas heridas, y para eso necesitas que "corra el aire".

Haz como las águilas… vuela sobre el halcón

Las águilas, a los 40 años, se refugian en un lugar seguro para arrancarse las plumas, el pico y las uñas que ya no les sirven, y esperan a que crezca un nuevo plumaje. Este acto manifiesta su poder, su capacidad de renovarse a sí mismas a pesar de los años, del tiempo y de las circunstancias. Las águilas vuelan sobre las tormentas, atraviesan las dificultades —y no solo las atraviesan, las traspasan— y llegan a un cielo en calma. Y cuando los cuervos las molestan, vuelan aún más alto, donde ellos no llegan.

Nosotros podemos hacer lo mismo: volar sobre la gente tóxica, sobre aquellos cuyo único interés es hacer daño como modo de proteger su autoestima. Cuando el halcón pelea, el águila no responde, porque es sabia: sabe que él es mucho más fuerte y que querrá ganar la batalla siempre. Por eso vuela hacia el sol, porque sabe que el halcón no soporta la luz. Si tu éxito molesta a alguien, es porque esa persona no puede disfrutar de un éxito personal y porque tu éxito le habla de su fracaso. Vuela sobre los tóxicos.

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