Inteligencia Emocional

El futuro me agobia: pautas para vivir el presente

No podemos controlar el futuro. Pautas para vivir el aquí y el ahora de forma saludable, aceptando que no podemos tenerlo todo controlado.

Silvia González

La importancia de vivir el momento presente, aquí y ahora, de forma saludable, nos hace ser emocionalmente más inteligentes. En ocasiones vivimos el presente desde el pasado o incluso desde el futuro, anticipándonos a los acontecimientos por querer tenerlo todo controlado. Lo que sabemos que pasa nos da seguridad; lo que no sabemos que puede pasar nos genera inseguridad y angustia. Esos pensamientos anticipatorios negativos, o esos momentos de bucle, nos bloquean y nos impiden disfrutar de lo que estamos viviendo en nuestro presente.

El pasado

El pasado ahí está, algo intocable sobre lo que no tenemos control para cambiarlo. No podemos modificar lo que ocurrió, y podemos sentir una tristeza profunda por una situación pasada. Sin embargo, en nuestro hoy nos toca asumir y aceptar lo que sucedió y, con ello, ser capaces de modificar las emociones desadaptativas que no nos dejan vivir en paz.

El presente

Lo bonito del presente es aquello que nos hace sentirnos vivos sabiendo que estamos aquí y ahora, comprendiéndonos a nosotros mismos y haciéndonos preguntas que nos ayuden a saber si estamos donde queremos. Eso sí, sin entrar en bucles negativos obsesivos que no nos aportan nada más que bloquearnos racional y emocionalmente.

Es lógico que sienta miedo: es una situación nueva y tengo que darme tiempo para adaptarme.

Debemos disfrutar del presente siendo conscientes de las decisiones que tomamos, porque es aquí cuando verdaderamente tenemos el control de nuestra vida y de nuestras decisiones. Hay que tener en cuenta que, por mucho que vayamos por un camino que hemos decidido nosotros mismos, vamos a tener momentos de "aturullamiento", y no pasa absolutamente nada: nos entrarán dudas, nos agobiaremos, tendremos miedo de pensar que no estamos preparados. Una vez más, tendremos que comprendernos y equilibrar lo que la razón nos dice y lo que nos nace emocionalmente.

Hazte preguntas a ti mismo. Ve sacando capas a la cebolla e irás encontrando respuestas. Si uno no se hace preguntas, ¿cómo espera encontrar una respuesta a lo que le pasa? Por ejemplo: "¿tendría el mismo miedo a no sentirme útil en el trabajo en Bilbao que en Madrid?", "¿por qué me pongo a la defensiva cuando me hacen una crítica constructiva?, ¿es el tono con que me la hacen o soy yo quien le da demasiada importancia?". Detrás de cada comportamiento y decisión debe existir un equilibrio entre razón y emoción; ese equilibrio nos hace sentir que estamos donde debemos estar, seguros y tranquilos.

El futuro

Pensar en el futuro está bien, siempre que sea dentro de unos límites adecuados. Las decisiones que tomamos en el presente influyen en nuestro futuro, así que hay que tenerlo en cuenta. Algunas personas necesitan tenerlo todo controlado para sentirse bien, y el futuro es algo que no podemos controlar. Son personas obsesivas a las que puede la incertidumbre y que necesitan tener respuestas para sentirse tranquilas. ¿Qué sucede cuando una persona entra en un bucle de miedo, bloqueo o agobio por no saber a ciencia cierta lo que va a pasar en los próximos meses o años? La manera en que intenta protegerse (a veces de forma desadaptativa) es anticipándose, planteándose todo tipo de situaciones e intentando encontrar respuestas. El problema es que, sin darse cuenta, ya ha entrado en ese "bucle" o "aturullamiento".

Consejo

La vida es más sencilla de lo que la haces: tú mismo la complicas queriendo controlarlo todo. Todo no está a nuestro alcance, y el futuro menos aún. Disfruta de tu día a día teniendo en cuenta las consecuencias que cada decisión puede tener en el futuro, pero sin "volverte loco". Deja de pensar tanto y vive; déjate llevar, siente y disfruta de esas decisiones que has tomado. Muchas veces incluso damos pasos hacia delante al dejarnos llevar sin quebraderos de cabeza, y así todo fluye desde lo natural. Así es como te vas a sentir verdaderamente bien.

Para desenredar el nudo del "bucle" hay que saber dónde empieza: obsérvalo y normaliza la situación. No luches contra esa emoción; lo más seguro es que sea normal sentirte así. Si relativizas, es más sencillo deshacer el nudo, porque uno se comprende y se va tranquilizando sin entrar en autoengaños.

Practica la flexibilidad: la vida es un constante cambio sobre el que no tenemos control. Ponte a prueba con pequeños ejercicios de exposición para romper tu necesidad de controlarlo todo. Por ejemplo, haz un viaje sin planificar: coge la mochila y sal, disfruta de las aventuras que te vayas encontrando; sal por la mañana y pasea por tu ciudad decidiendo en cada momento lo que quieres hacer, sin horarios ni planificación. Las cosas van llegando, y cada cosa tiene su momento: deja que llegue y disfruta del proceso, porque nunca más volverá. ¡Y no pasa nada!

En momentos de adversidad, en momentos difíciles donde aflora la incertidumbre, aprovecha la oportunidad para crecer, para conocerte.

Inteligencia Emocional