Ansiedad

¿Quién soy? Este momento

¿Quién soy? Soy este momento, el aquí y ahora. El ego no nos permite vivir el presente: nos ancla en el pasado y en el futuro, condicionando nuestro "ahora".

Silvia González

Soy este momento.

Liberándome del ego.

Mi ser no se identifica con nada.

Porque todo cambia.

Parece que siempre necesitamos tiempo para casi todo… incluso para ser conscientes de que "eso" ya ha pasado. ¿Tiempo para qué? El tiempo no es más que el pasado y el futuro. El presente es lo que verdaderamente importa para sentir que "vivimos con vida". ¿Tiempo? Lo que importa es ahora.

Un "yo sano" es un yo que no se identifica con nada. Alguien que sufre victimizándose, en bucle con lo que le pasa o le pasó, consigue que eso forme parte de su vida, de su yo. Pero lo que pasó ya pasó, y ya no pasa en el presente. Por eso somos conscientes de que no debemos identificarnos con nada, ya que eso nos ata.

Hoy eres y piensas de una manera, pero mañana quizás no sea así. Deja fluir. El "yo", el "ser", no se identifica con nada.

¿Quién eres tú?

Nuestra mente está mal educada, acostumbrada a pensar en lo que fue y lo que vendrá, sin percatarse de que eso es justo lo que está condicionando su presente. Cuando recordamos historias pasadas, hacemos que el pasado exista en nuestro presente. El ego se alimenta de ese sufrimiento; disfruta de que nos sintamos atados al tiempo pasado y futuro, generándonos más sufrimiento.

Dejamos que la mente humana nos pueda. Nos dejamos alimentar por la mente egótica con pensamientos que nada tienen que ver con la realidad. La mayoría de las veces interpretamos situaciones y pensamientos ajenos generándonos emociones desagradables como la rabia, el rencor, la impotencia o la frustración. Hablamos y pensamos desde el ego, sufrimos y nos victimizamos porque eso es lo que él necesita: cuerpo-dolor.

El ser humano debería tener esa presencia de estar presente aquí y ahora, para ser consciente de que el ego está presente. Parece un juego de palabras, pero así es. El "yo y lo que me pasó", el "yo y mi historia", "el yo y lo que me hizo", junto con nuestra mente egótica, hacen que nada cambie y que nada evolucione. Y tú te quedaste ahí, estancado, en bucle obsesivo, intoxicándote sin ser consciente de cómo estabas.

El ego consigue que la persona se identifique con algo —un sufrimiento, una historia, su pasado— creando un "falso yo" en el que asume lo que le sucede o sucedió como parte de su ser. Ser consciente de ese "falso yo" nos permite salirnos de la identificación y, a su vez, nos libera del ego. Es un momento clave para nuestro presente, porque es cuestión de elección. ¿Quién toma esa decisión? Tú. ¿Y quién eres tú? La conciencia que se ha hecho consciente de sí misma.

El ego es inflexibilidad, sufrimiento, anclaje en el pasado y el futuro, cuerpo-dolor: que todo permanezca. El ser, como un "yo" sano, es fluir, aceptar las cosas como vengan, presencia de cada momento, capacidad de identificar cuándo pensamos desde el ego, presente, todo cambia, no identificarse.

El único tiempo que existe es este momento presente. Todo cambia, fluye y varía, en constante movimiento; por eso aceptarlo nos ayuda a dar importancia a lo que verdaderamente importa, sin dejarnos bloquear por lo que pasó ni por lo que pasará, porque no lo sabemos: sabemos lo que pasa hoy. Aceptar que la vida es el presente, y cada momento tal y como llega, es aceptar el ser desde un "yo" más sano que dice "sí" a la vida. No necesitamos más tiempo en nuestras vidas, porque añadir tiempo implicaría mayor preocupación por el pasado y el devenir. Lo que necesitamos añadir es presente, para aceptar y dejar que fluya en armonía este momento de mi vida.

Nota: que todo fluya y varíe no implica dejar de hacer, de implicarse o de tener objetivos en mente. Si ya te estabas justificando, quiere decir que el ego estaba haciendo de las suyas. Pero no hay problema: lo importante es que has sabido identificar ese pensamiento egótico. Ser consciente de ello nos hace vivir desde el "ser", con un "yo" más sano.

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