Receta especial para Navidad: EMOCIONALMENTE INTELIGENTE
INGREDIENTES:
-1Kg de recuerdos infantiles
-2 tazas de sonrisas
– 2 Kg. de esperanza
– 5 latas de cariño
– 4 paquetes de alegría
– 1 pellizco de locura
– 6 kg de amor
– 4 Kg. de paciencia
Primero, limpia los RECUERDOS, saca la parte que no sirva. Añade uno a uno las SONRISAS hasta hacer una pasta suave. Añade la ESPERANZA y deja reposar hasta que se duplique el tamaño. Añade la ALEGRÍA y mézclalo con todo el AMOR que encuentres. Incorpora la PACIENCIA, la locura y la ternuray resérvalo a parte. Diluye el amor y cúbrelo con la mezcla anterior.
Hornear durante toda la vida en tu corazón.
Una vez esté listo el plato, distribuye bien las cantidades. No le sirvas demasiada cantidad a algún miembro de la familia. EQUILIBRA las cantidades de cariño.
Si el plato no es de tu gusto, CALMA, EMPATIZA y piensa que las palabras bruscas pueden herir a la otra persona. Ponte en su lugar, y se ASERTIVO, dile lo que piensas pero sin hacerle daño.
Si te confundes de ingredientes, es normal que sientas rabia, pero… ¡ojo! No te dejes llevar por ella, la FRUSTRACIÓN nos puede llevar a veces por el mal camino. Mejor, vete por el buen camino y elije SER CONSTRUCTIVO.Aprende de los errores, ahora ya sabes, que tendrás que estar más atento, y no volverás a equivocarte.
En este momento, empezará a ser un plato INTELIGENTEMENTE EMOCIONAL, porque elijes seguir en su elaboración a pesar de las dificultades, aprende de la frustración, a ACEPTAR, elije SEGUIR Y APRENDER.
De esta forma, seremos conscientes de que nuestra AUTOESTIMA también se construye con AUTO-APRENDIZAJES del día a día, en los que nosotros, somos los únicos responsables. ACÉPTATE TAL COMO ERES, y QUIERETE. Cuando aprendas a quererte , aprenderás a querer al resto.
Ya veis, que de una receta de cocina se pueden sacar muchas cosas. Se trata de una receta CONSTRUCTIVA que se aprende a lo largo de la vida, porque año tras año vas añadiendo ingredientes que has considerado RICOS en proteínas e hidratos para que te den la fuerza y energía necesaria para el día a día.
Yo ya tengo mi ingrediente favorito del 2017. Ahora, te toca a ti. ¿Cuál es tu ingrediente favorito para este nuevo año?
Os deseo una Feliz Navidad, que disfrutéis mucho de estos días en familia y con amigos.
Parece mentira el título, pero así es, es posible tener miedo a la felicidad.
No es que queramos patologizar cada cosa que le pasa al ser humano, ni que se quiera poner de moda etiquetas nuevas (que desgraciadamente en algunos casos sí, para que engañarnos), sino que algunas personas se angustian ante la posibilidad de sentirse felices.
Un deportista de élite gana una competición de lanzamiento de disco a los 21 años. Debería ser un momento de pura felicidad, pero sin embargo no lo es, ya que las dudas y el miedo comienzan a invadirle.
«Me siento como en el colegio. Con 8 o 9 años gané un concurso y, al día siguiente los compañeros ya no me querían” afirma el deportista.
Estas personas, en este momento, se preguntan “¿Me lo merezco? ¿Me abandonará pronto esta fortuna? ¿Me envidiarán los demás?”. En lugar de disfrutar de los grandes momentos, sienten un gran temor. Tienen miedo a ser felices.
Según algunas investigaciones, parece ser que está relacionado con la depresión, “hoy me puede ir bien, pero mañana seguro que sucederá algo malo”. Sin embargo, por regla general, el miedo a ser feliz no supone el mismo sufrimiento que las fobias u otros trastornos de ansiedad.
Además, se ha estudiado que alumnos con una autoestima baja seguían este patrón de comportamiento, en el que en lugar de disfrutar del éxito ante un examen, trataban de amortiguar su alegría, calmándose y distrayéndose.
Estas personas que padecen temor a ser felices tienen una tendencia a concentrarse en las amenazas, por lo que evitan lo malo y olvidan pensar en cosas buenas. Observan aquello que les podría ocurrir, herir o amenazar.Ello les hace sentir débiles y tristes. En el momento en que el miedo obstaculiza la vida diaria e incluso, en este caso nos impide disfrutar de las cosas buenas, se debe buscar ayuda.
La alegría también posee su lado más feo, que puede desestabilizarnos si nos dejamos llevar por la emoción. Cuando nos dejamos llevar por la alegría, nos arriesgamos más y prestamos menos atención a los peligros. Las personas que se sienten de buen humor se basan más en sus prejuicios a la hora de tomar decisiones, en lugar de premeditarlas. ¿A quién no le ha pasado que cuando está más contento recuerda las cosas mejor de lo que fueron?. La memoria también puede verse afectada por esta emoción. Si vas a tomar una decisión importante, hazlo en frío, porque si lo haces excesivamente contento, esta emoción te la puede jugar.
Debemos ser conscientes tanto de nuestra parte RACIONAL como EMOCIONAL, “¿Es lógico que el triunfo de algo que he realizado con mucho esfuerzo, no me deje disfrutar por lo que pueda pasar a partir de ahora? ¿Qué me sucede?”.
Es bueno que la persona se centre en los pensamientos (parte RACIONAL) y cree un autodiálogo (hablar contigo mismo) animándose a relajarse y reforzándose positivamente.
Ej. : “Por fín lo conseguí, llegó el día que tanto esperaba, y ahora lo he conseguido. Debo sentirme contento y satisfecho por el esfuerzo diario y por los resultados.”
Esto sería un ejemplo de autodiálogo de refuerzo positivo, lo que hará que la persona maneje y regule su propio pensamiento sintiéndose bien.
En el plano EMOCIONAL, la persona debería darse cuenta de cómo se siente, y si es lógica su emoción.
El autodiálogo podría ser:
“Me siento bien, se que también tengo miedo. La felicidad viene y se va, por lo que el miedo también. Tengo que disfrutar del presente. ¿Si no lo hago ahora cuando lo haré? “
Debemos confiar en nuestra felicidad en lugar de temerla. Aprender a controlar las emociones exageradas y recordar que la felicidad no dura siempre. Todo está en continuo cambio. Todo se transforma.
Os dejo una canción de Jarabe de palo » Yin Yang», que habla de esas fuerzas opuestas y complementarias a la vez, que se encuentran en todas las cosas.También lo podemos ver en las EMOCIONES. No todo es miedo, no todo es felicidad, todo cambia, y puede complementarse.